lunes, 4 de octubre de 2010

Resplandor en inicio de octubre


Recordé la fascinación por un instante, la alegría de saber que a veces puedo abrir ese cajón medio oscuro del mundo y encontrar aunque sea un poco de humanidad, no hago referencia a la caridad precisamente, me refiero al hecho de saber que en los seres que pueblan este planeta en forma corpórea hay un dejo de luminosidad impregnada en ciertas miradas, en ciertos gestos y, muy ocasionalmente, en palabras. Mi recorrido de más de cuatro lustros por la tercera roca del sistema solar me ha enseñado que no son todos los humanos que tienen esta característica (por lo menos yo no la veo en la totalidad), también me hizo aprender que lejos de toda cursileria, son esas fracciones de segundo, esas centésimas  las que pueden regalar emociones, a veces sana y afortunadamente incomprensibles.

Tiempos confusos a veces nos hacen pensar que algún ser o grupo "monopoliza" este brillo en el vivir, que sin su presencia ya nada es igual, que existe el mencionado resplandor pero nunca en tal cantidad y calidad. Afortunadamente ese extrañísimo, incómodo y burdo eclipse de exclusividad siempre pasa.

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