viernes, 17 de septiembre de 2010

Uno corto para el camino

La amabilidad, la caballerosidad y sus ideas afines no deben ser tratadas con ligereza. Cuenta la historia de un ser del que ya ni me acuerdo, que debido a estos principios de cordialidad una mañana incurrió en el intercambio de frases con un mortal que sí recuerdo bien:

X: ¿Qué haces? ¿Vas hacia algún sitio?
Y: Sí, a mi casa.
X: ¿Sí? Sube, te llevo.
Y: ¿De verdad? Pero es lejos.
X: No te preocupes, no importa. Vamos.
Y: Bueno.

Absurdo o no, este simplón diálogo entró en las páginas y kilobytes de la historia.

(Emulando a Esopo y a sus mega conocidas fábulas, sentencio con la moraleja al pie del texto)

"Cuidado con la amabilidad; en algunas circunstancias es irresponsable, a veces se extralimita, no mira por dentro, y no tiene ni la más remota idea sobre métodos para predecir el futuro."

0 comentarios:

.