jueves, 30 de septiembre de 2010

Botas maniáticas y torturadoras



En el año 1974, el dúo argentino Sui Generis lanzó un disco llamado "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones"; en este álbum se censuraron dos canciones, una de ellas fue bautizada "Botas locas". El motivo de dicha censura radicó en el hecho del mensaje anti-militar de la letra, apuntando al abuso, la violencia y la intolerancia que en prácticamente toda institución castrense se vive. Demás está decir que incomodó a más de un político y a muchos uniformados.
Recuerdo este hecho pues a veces tenemos que ver de manera reiterada frente a una pantalla de televisión ciertas escenas que desde hace mucho tiempo se vienen dando en las fuerzas armadas para recién emitir una protesta. Mi convicción liberal se siente escandalizada y no tendrá tranquilidad en el futuro si no me manifiesto sobre estas cuestiones
La difusión de la tortura realizada en el cuartel de Challapata en el departamento de Oruro, consistente en la inmersión de un soldado hasta casi ahogarlo en agua sucia por únicamente haber enojado a su superior, ocupó más de un titular en los medios comunicación, sin embargo reitero que esto no es nuevo, es una pestilente tradición arraigada en las glándulas abusivas de quienes a nombre del "servicio a la patria", descargan su malsano sadismo en otros individuos que por un absurdo legal se encuentran obligados a seguir dicha rutina en los centros militares.
No tengo problemas con los que tengas problemas de sadismo o masoquismo, cada quien puede tener los gustos más exóticos que alcance, sin embargo no tolero que este juego de "superiores e inferiores" sea una obligación para todos los ciudadanos varones para poder ejercer la totalidad de sus derechos ciudadanos. Quien deseé recibir cantidades repulsivas de castigo de parte de personajes nada lúcidos, que lo haga; quien crea que de esa forma crea carácter, que siga en su tozudez; pero que no vengan a mentirnos diciendo que todo eso se hace por el país.
Hace mucho que esta clase de idioteces debería haberse eliminado, sin embargo la cultura boliviana, tan hambrienta de simbolismos y mártires, tan apegada a la patriotería barata, y tan bañada del nacionalismo tan cegador y retrógada, permite y en ocasiones admira las actitudes esclavistas si llegan vestidas de uniforme y con grados. La esclavitud, venga de donde venga, es esclavitud, aun así venga de parte del Estado. No puedo evitar reír y a la vez temblar de espanto al momento de escuchar que esta colectividad se hace llamar la "reserva moral del país". Demás también está mencionar la suprema inutilidad que tiene en Bolivia el ejército para cumplir sus funciones.
Tengo la impresión de que alguno manifestará que se aprenden cosas útiles e importantes en el periodo de servicio militar, seguramente será así, de la misma forma podrían aprenderse en cualquier instituto o centro de formación, donde uno pueda elegir ingresar. La instrucción de disciplina de vida que tanto se pregona, no es más que una falacia chovinista para pretender afirmar que la disciplina no se puede impartir en el hogar, en la escuela o hasta con un magnánimo esfuerzo en la educación superior o en el trabajo.
Siempre cómplices y colaboradores de los militares abusivos han sido los gobiernos que han ido pasando, más notorio es todavía en esta época llena de colectivismos, ¡qué mejor que el  intoxicante patriotismo que se inculca para nublar el pensamiento crítico y acusar al contrario de traición!. Lógicamente a quien en esta coyuntura detenta el poder no le convendría realizar nada ni declarar siquiera en contra de las fuerzas armadas, sino ¿cómo infundirían terror? ¿quién enseñaría las armas en contra de los civiles opositores? (véase caso Pando), y sobre todo ¿quién entrenaría a los paramilitares que se instruyen en el manejo de armamento en los cuarteles fuera de las ciudades?
Espero que esta atrocidad sirva para concientizar finalmente sobre este conjunto de vejaciones que se hacen simplemente por ser una obligación absurda de la ley, que se aprenda de una vez que la libertad individual no puede ser violada, ni siquiera si el abuso y el atropello vienen vestido de camuflado y al coro de "Subordinación y constancia", o el más estúpido aún... "Patria o muerte".

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