sábado, 5 de junio de 2010

Entre el abuso, la respuesta y la movilización estática.


Se ha cumplido cerca de un mes desde los comicios departamentales y municipales, que de una forma peculiar, mas no muy clara y tampoco esperanzadora, movieron el escenario político nacional. Algunos entusiastas manifestarán a voz en cuello que es un resurgir vigoroso de los opositores regionales, otros alzarán el puño izquierdo y declararán que avanzaron y que tienen el control de un mayor número de gobiernos departamentales, y otros simplemente dirán que sólo quedan intentos desesperados, y que los días de los gobernadores contrarios a Juan Evo Morales Ayma están contados y sobre todo condicionados.

Desde este sitio ejerzo mi derecho legítimo a la duda sobre terceros y a la espera, no tengo interés alguno en buscar réditos, aprobaciones o elogios provenientes de ningún sector en particular, asumo que columnistas que cumplan esa labor sombría existen por montones. Tampoco mi texto es un elixir de ilusión para los sedientos decepcionados.

Para encontrar el sentido a esta coyuntura es necesario reconocer las deficiencias, asumir los fallos, no subestimar al opresor, y sobre todo entender que no hay espacio para suponer que los afanes democráticos estarán presentes en lo venidero. El Movimiento Al Socialismo no desea ni necesita un mínimo de acuerdo para ejecutar sus oscuros y totalitarios planes, lógicamente existirán algunos que pondrán un precio a sus principios, simplemente para allanar el camino hacia el total colapso. 

A pesar de la complicación, sigue siendo necesario que los que todavía nos resignamos a vivir doblegados y perdidos, comprendamos que la respuesta a los atropellos debe ser fuerte y clara, no es a través de la aparición y/o promoción de alguna figura mesiánica regional o nacional de ningún sector; es a través de una respuesta firme emergente de todos los individuos que se sientan perseguidos, amedrentados y atropellados en sus derechos. Pero previo a este accionar se debe pasar por un complejo y quizás moroso proceso de creación de conciencia ciudadana en una nueva dimensión sobre sus derechos y libertades que trasciendan más allá de la autonomía. 

Estoy casi seguro de que ciertas personas esgrimirán los argumentos de que no es tiempo para esta labor, que lo que se necesita son acciones, que "el pueblo" no quiere eso, que así no funcionan las cosas, que la teoría y los teóricos no sirven; y no se habrán dado cuenta precisamente de que la falta de un verdadero contenido, la ausencia de un real y profundo apego conciente a un sistema democrático y que el no tener una básica formación fundamentada sobre las atrocidades que estamos viviendo, es en gran parte causa del derrumbe de nuestro porvenir en manos de el MAS.

Me reafirmo con este razonamiento sobre esta necesidad que debe ser entendida. De lo contrario, estaremos condenados en nuestros medios al acarreo de personas, al enardecimiento de las masas, a la compra de voluntades y hasta el pago de mercenarios como un último absurdo recurso de la miopía dirigencial. 

Una última petición a quienes con o sin algún cargo o ejercicio de representación ciudadana tengan sed de algo mejor; entender que si no creamos en el ideario un destino alterno al que se quiere imponer desde las alturas, será completamente nocivo sostener que puede construir algo en base una eventual, populista y demagoga movilización sin sentido que no nos haga avanzar hacia ninguna parte.

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