lunes, 19 de abril de 2010

Desde el singular punto


Escribo frente a una gigante hoguera, desde el sitio en que las brasas acaban con las banalidades y con la creciente insensatez de la sociedad; mas no desde el infierno.

Desde el ardor, desde la calor que evapora las penas y las viejas memorias que hasta hace poco aún dolían; mas no desde el volcán.

Doy luz a las líneas desde el lugar donde las esperanzas y los sueños de días mejores se derraman como lluvia de abril, pero no desde el cielo.

Marco y trazo desde el paraje en que las arenas del tiempo sepultan imagenes y sonidos de un ayer de color confusión; pero no es desde el desierto.

Compongo sentado en la gelidez que inmoviliza los impulsos repletos de torpeza; publico desde el frío, mas no desde el témpano que olvidado en el rincón remoto del polo está.

Me manifiesto situado en el terreno en que  hay cazadores al acecho y presas resignadas, hay peligro y descontrol, pero no es desde la selva.

Redacto en la zona donde se ahogan cada vez un poco más los gritos y las interrogantes sin solución; desde lo profundo, pero no es desde el fondo del mar.

Voy creando, ubicado en el límite, arriesgando un paso en falso, divisando la posible caída; mas no es desde el borde del abismo.

Infierno, volcán, cielo, desierto, polo, selva, mar, abismo... 

Desde todos y desde ningún lugar me expreso, construyendo y a la vez devastando; simplemente... desde el centro de mi propia existencia.

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