miércoles, 10 de febrero de 2010

El túnel


Entro a un túnel, con la oscuridad que me recuerda cuánto extraño esa luz que desprendes. Paso, sigo avanzando, casi sin distinguir el rumbo. Hay sonidos, también voces que débilmente me hablan, ignoro a la mayoría. Continúo avanzando, tropiezo, me levanto, avanzo de nuevo. Siento ojos que disparan sus miradas sobre mí,  (ninguno de esos ojos son los tuyos) algunas son confortantes pero tímidas; también hay de las otras, inquisidoras, falsas, con ganas de inquietarme. 

Dudo, pero prosigo. El camino cambia, ahora es una subida, cada vez más pronunciada, falta el aire, extraño la cercanía de tu aliento. No hay aún señales del final de este recorrido. Resbalo una vez más el terreno está húmedo, casualmente empiezo a oír mucho llanto de algunos, les hablo, pero no responden, simplemente lloran, es una de las partes más lúgubres, un desgarrador grito termina rompiendo ese minuto, apuro el paso. Ahora penumbra total.  Echo de menos tu mano que me guíe.

Choco con una puerta, al parecer, es firme, con dificultad encuentro la perilla, la abro, esperando que detrás de ella se acabe este extraño trayecto, pero no, aún no, debo avanzar más. Es este tramo no hay ya lamentos ni miradas de terceros, estoy solo, me pesa el andar, pero no puedo descansar. El caminar se hace complicado, pero hay una antorcha en el muro que intenta mitigar mi desesperanza, la recojo, sirve de algo. Avanzo. Pierdo el sentido de la hora, quizás ya hasta de los días. 

En esta parte, con la luz de la antorcha, veo hay retratos sin rostro y escritos nombres en las paredes, algunos se me hacen extrañamente conocidos. Grito, el eco rebota acompañado de un viento frío que congela mi cuerpo para llegar a mi alma, en este momento extraño tu calor.

Sigo andando casi sin pensar. ¿Podrá ser? Es el destello al terminar, se agranda a cada paso, a estas alturas ya no se si voy hacia él, o el destello viene hacia mí. Suena la canción desconocida. ¡Sí, es el final!. Sólo unos pasos más, respiro, sobrevivo.

Termino estas líneas, sin saber si al final del túnel estás tú, o alguien más, o sencillamente nadie.

Andrés Canseco.

1 comentarios:

Cecilia Ortega dijo...

wauuuuuuuuuuuuu exelente muchaaa inspiracion!!! realmente es como te digo te ADMIRO... mucho pensar mucho inspirarse mucho escribir......... jejeje :)

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