viernes, 12 de junio de 2009

Ad náuseam (*)


Desde hace un tiempo en nuestra sociedad nos hemos acostumbrado a pasar por alto muchos sucesos de distintos tipos, en algunos casos por su poca trascendencia, en otros por la excesiva parsimonia física y mental que ha contaminado el contexto social.

Sin embargo el día de hoy asumo la pequeña pero necesaria tarea, y me detengo por unos minutos a reflexionar sobre la bajeza que se ha alcanzado en el manejo de nuestra Bolivia, para comprender cómo la mezquindad, la ordinariez, el barato populismo, la marcada incompetencia, la deplorable violencia, han mellado los valores más altos.

Debo admitir, que por distintos factores en algún momento no fui del todo consciente de los primeros trazados de este triste y nefasto dibujo que sobre nuestra realidad han plasmado.

Pasarían las semanas, meses y años, de esta forma, gradualmente encontré una mínima lectura racional de las circunstancias. En primera instancia sentí incomodidad por el tan famoso "proceso de cambio" y lo que éste englobaba, posteriormente las agresiones, los atropellos, me inquietaron tanto que sentí enojo contra los actores que desde el Poder abusan de su temporal posición y destruyen las, de por sí frágiles, bases del Estado. Pero también sentí enojo contra aquellos que en determinado momento no supieron detener con firmeza este frenesí desbocado de odio, incapacidad y estupidez.

Finalmente (y sin haber podido superar del todo las anteriores etapas) me encuentro enfrascado en un espacio en el que el cinismo, la bajeza, la hipocresía, la ineptidud, la mediocridad, la tozudez y la vulgaridad en los actos del gobierno central, me provocan ya repulsión.

Es vomitivo ver Canal 7, es nauseabundo ver a una gigantesca plétora de individuos aclamando y hasta venerando a un ser que, con el puño izquierdo en alto, no es más que la representación del odio, del revanchismo, del terror disfrazado de democracia.

Es repulsivo ver y escuchar a los Ministros en sus declaraciones mentirosas.

Es triste y asqueroso presenciar cómo se inventa y reinventa tramas de película para poder perseguir a quienes nos atrevemos a pensar de forma diferente y, sin dudarlo un instante, nos oponemos a que este sistema nefasto se imponga en Bolivia.

Como estudiante de leyes, es desesperantemente sucio tener que ver la manera en que se vulneran derechos y garantías fundamentales a diario, con la complicidad y ayuda de una tropa de ignorantes nacionales y extranjeros.

No pretendo convencer a grandes grupos, ni dar una explicación para esta tan particular forma de ver las cosas que tengo esta noche, sólo busco emitir y expulsar a través de las letras el tan profundo desagrado que siento por culpa de ésos, los que temporalmente se encuentran gobernando nuestro país. No hay una profunda construcción mental, ni un profundo análisis filosófico - político - jurídico, en estas líneas únicamente hay un grito desesperado de repulsión por nuestra triste y nauseabunda realidad nacional.



(*)Ad náuseam: Loc. Lat.; literalmente, 'hasta la náusea'



Andrés Canseco G.

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